Del marketing digital de fachada a la esencia de las marcas: Desodorantes vs Apple

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Ojalá currara en Apple. Mejor. Ojalá todos mis clientes fueran Apple. ¡Mejor! Ojalá todas las empresas del mundo lo fueran. ¿Porque así el iPhone sería más barato?… ¡también!, pero sobre todo porque sería taaan fácil trabajar para gente que pone su alma en cada producto que lanza… Porque reflejar en una web o en un app su esencia, partiendo de un diferencial y una filosofía de empresa como esa, sería taaan sencillo… Vaya, que lo haría gratis si pudiera 🙂

No sé cuántas veces habré oído decir a lo largo de los años a un cliente: “Me gustaría que mi web fuera… pues del estilo de Apple” (esto ya me lo dicen menos porque hay miles de plantillas que ya se calzan el diseño de Apple directamente). Mi respuesta (no siempre verbalizada, para qué voy a tirarme el farol) ha sido siempre: ¿acaso tú eres Apple? ¿Acaso crees que tener un site bonito te hará bonito por dentro? (que, por supuesto, no digo que no lo seas, pero… ¿lo eres?).

Hace ya dos años, Humberto Matas (@HumbertoMatas) mostraba este mensaje en la UXSpain2012:

Han sucedido muchas cosas desde entonces… pero no ha cambiado demasiado el panorama en lo que se refiere a ese mensaje. Diría que con la crisis, aun ha ido la cosa a peor… y lo que te rondará morena.

Desde la startup que quiere testar su idea de negocio (la mayoría de veces en realidad quiere un producto online que sea barato sin testar, por cierto), hasta las grandes marcas que buscan el pelotazo mediático o comercial a través de proyectos más ambiciosos… las mayoría de marcas siguen basándose en el marketing de spot de desodorante: ponle “¡nuevo!”, cambia el color del envase y a vender. Como si la imagen que proyectaras cambiara el interior de lo que eres. En fin…

Afrontar un proyecto online no puede ser, para una marca, decorar su fachada. Quizá era una alternativa válida en la prehistoria de Internet, cuando la web era la tarjeta de visita digital. O puede que se aceptara cuando empezamos a entender el medio como una nueva vía de conversión y generación de negocio y creímos que con bien de Adwords y SEM ya teníamos el melón vendido. O cuando la nueva tarjeta de visita se trasladó a las redes sociales y pensamos que siendo majos en Facebook nos lloverían los amigos… y los clientes.

Hoy Internet no puede atacarse desde ninguna estrategia digital de negocio como un mero cartel o folleto promocional cuya función es embellecer en el frente lo que no termina de funcionar por detrás.
Porque, seamos serios, ¿qué sentimiento nos produce ver a jóvenes disfrutando del campo en el site de Movistar (por mencionar a alguien, vaya) cuando nos acaba de colgar el teléfono su quinto teleoperador e Internet sigue sin funcionar… o no me van a devolver el recibo… o mil lindezas más?

Foto de gusilu (Flickr)

Foto de gusilu (Flickr)

¿De verdad seguimos pensando hoy que triunfar en Internet (o triunfar a secas, vaya, que Internet ya es parte de la vida cotidiana de cualquier consumidor) se resume en construir un site bonito con fotos inspiradoras y buenos copys? ¡Ah! sí, y un gran botón de compra.

Cuando aterrizas un proyecto con un cliente (con dinámicas como diseña la caja, el discurso del ascensor y sobre todo cuando dibujas el servicio) surgen muchas mejoras que van más allá del producto online a construir.

Es inevitable que se identifiquen procesos, productos y servicios actuales, estrategias off y mil cuestiones más que deben abordarse al mismo tiempo que el online si queremos realmente ser únicos y diferentes. Porque si no, será imposible que podamos optar a objetivos tan ambiciosos como desmarcarnos de la competencia ante nuestros consumidores o satisfacer necesidades no cubiertas en el mercado. ¿A que no suenan a objetivos que se consigan simplemente haciendo un site bonito? ¿A que nadie cree que la marca y reputación de PepePhone se debe a que su web sea bonita?

Y es que o ya eres como Apple y tu presencia y negocio online es simplemente el reflejo de tu empresa, o habrá que empezar a remangarse y tomarse esto muy en serio.

Pensándolo bien, la verdad es que no me gustaría tener a Apple como cliente. Lo que de verdad me encantaría es trabajar codo con codo con aspirantes a ser el nuevo Apple, con marcas que busquen en nosotros esa complicidad y energía para remangarse y atacar tanto su presencia online como su esencia.
¿Suena a locura? Quizá sí, quizá en esta vorágine actual de ajuste de precio y servicio plantearte algo más que pintar la fachada es de locos. Pero, ¿a quién no le gustaría ser el próximo loco que cambie el mundo?

 

 

Bastante mejor que conformarse con mierda-anuncios de desodorante, ¿no?

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